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03.
ACTIVIDAD FÍSICA Y ASMA
El ejercicio y el asma son dos hechos muy relacionados, de tal forma que
prácticamente todos los asmáticos (no controlados) presentan síntomas
de su enfermedad respiratoria cuando realizan un ejercicio. Sin embargo,
es un síntoma más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes.
Éstos, incluso a veces solo tienen síntomas asmáticos, cuando precisamente
realizan un deporte. De hecho, siempre debería sospecharse el diagnóstico
de asma, ante todo niño o joven que se ahoga o tiene pitos cuando corre
o se ejercita en su deporte favorito. Esta limitación para la práctica
de un ejercicio, puede llegar a suponer un auténtico calvario, incluso
un estigma social para un joven que padece asma. En los niños, esta limitación
podría favorecer hasta la aparición de un trastorno de relación con otros
niños y por tanto de maduración psicosocial.
Sin embargo, en la actualidad estas personas pueden llevar una vida perfectamente
normal, si su problema ha sido reconocido como tal y se ha realizado un
tratamiento adecuado. En la actualidad disponemos de fármacos muy eficaces
para el tratamiento y control de esta variedad de asma inducida por el
ejercicio. No se debe aislar y prohibir al niño asmático la realización
de un deporte determinado, sino prescribirle los fármacos que precise.
Así, los asmáticos pueden
desarrollar perfectamente una actividad física si se toman las debidas
precauciones. Se trata de conocer la existencia del problema, establecer
una actitud coordinada entre los médicos y los entrenadores, educar al
enfermo convenientemente y realizar la actividad física bajo control.
Considere que muchos atletas de alta competición, incluso de deportes
de gran exigencia física, han sido asmáticos desde su infancia.
Causas
La propia inflamación de los bronquios de las personas con asma, favorecen
las reacciones de obstrucción intensa (espasmos) de dichos bronquios.
Por lo que en general se considera que a mayor inflamación, más facilidad
para desarrollar asma de esfuerzo.
Se cree que el espasmo desencadenado por el esfuerzo está también en relación
con la pérdida de agua y calor de la superficie de los bronquios. Es por
dicha causa que este fenómeno se observa con más frecuencia cuando el
asmático realiza el ejercicio en un lugar frío y seco, lo cual favorecería
aun más la mencionada pérdida de agua y calor bronquial.
Diagnóstico
Por los SÍNTOMAS que el mismo
enfermo o sus familiares suelen referir de forma característica:
ahogo, silbidos, opresión del pecho, cuando realiza un ejercicio.
suelen variar entre cada persona y según la intensidad del esfuerzo realizado.
lo habitual es que remitan con el reposo y transcurridos unos 30-40 minutos.
lo más frecuente es que aparezcan después de un esfuerzo importante y
transcurridos unos 5 o 10 minutos. Por lo que algunas personas, toleran
esfuerzos menos intensos. Circunstancia que a veces enmascara el diagnóstico.
pueden variar a lo largo del año y en función del tratamiento que el paciente
esté recibiendo en ese momento.
Mediante PRUEBAS DE PROVOCACIÓN. En algunos casos dudosos se pueden realizar
unas pruebas mediante las que se intenta demostrar un descenso de la capacidad
pulmonar, tras la realización de un ejercicio de forma controlada. Estas
pruebas se pueden efectuar en:
el laboratorio u hospital. En donde se hace correr al paciente en una
cinta rodante.
o en el exterior. En donde el enfermo corre durante unos minutos de forma
libre.
Tratamiento
En primer lugar hay que controlar el asma con los medicamentos preventivos
habituales que su médico le prescribirá. Los fármacos preventivos más
eficaces son: los inhibidores de los receptores de los leucotrienos (zafirlukast
y montelukast) y los b-adrenérgicos
de acción prolongada (salmeterol y formoterol) y los esteroides (budesonida,
fluticasona y beclometasona) inhalados. Además los b-adrenérgicos de acción rápida también son útiles cuando se administran,
por vía inhalatoria, unos 10 minutos antes de realizar el ejercicio. Por
lo que se recomienda llevar siempre uno de estos inhaladores en la bolsa
de deporte.
En la actualidad se considera que el asma no debería limitar la actividad
física de la persona. Algunos consejos útiles:
Se puede prevenir realizando deportes en lugares cálidos y húmedos, como
por ejemplo la natación.
Escoja deportes en los que se trabajen más los brazos que las piernas.
O deportes en los que se trabajan grupos reducidos de músculos.
Mejor los deportes de equipo, que los individuales.
Mejor saltar, que correr de forma prolongada (maratón por ejemplo).
Respire por la nariz. El aire así inspirado es más cálido y húmedo.
Efectúe calentamiento previo al ejercicio.
Si a pesar de todo tiene síntomas, acuda y consulte a su médico.
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